y sigo siendo un fan, absolutamente.

Sirva este artículo para iniciar mi colaboración en este blog. La gran mayoría ya me conocéis del foro, por lo que es muy probable que muchas de las cosas que publique por aquí ya las hayáis leido antes. No importa. No está de más recuperar algunos de los posts que el tiempo había enterrado en las profundidades de mi@.

Situémonos en la primera parte de la gira española de este año. Principios de enero. Cualquier periódico o revista hacía referencia a los conciertos que R.E.M. iba a dar en Madrid y Barcelona. Una retahila de tópicos que no desmerecían, pero que tampoco aportaban nada nuevo. Hasta que llegué a una de las páginas de El Periódico de Catalunya. Y allí me encontré con la sorpresa de un artículo escrito por Ken Stringfellow. Delicioso. Magnífico. Y como creo que es atemporal, me gustaría compartirlo con los que no pudistéis leerlo en su momento. Disfrutadlo.


Y sigo siendo UN FAN, ABSOLUTAMENTE.

Uno de los muchos tediosos trabajos manuales que tuve que hacer cuando estaba en la escuela secundaria fue el de jardinería para un compañero de trabajo de mi padrastro. Él y su esposa eran mayores, 60 y algo, y gozaban de un alegre temperamento muy californiano. En el garaje tenían un Camaro de 1960 azul metalizado (el mismo garaje ya era un distintivo californiano). Parecían estar bronceados, aunque vivíamos en un pequeño pueblo de Bellingham, Washington, a 90 millas al norte de Seattle y en una región al abrigo de prácticamente todo. Cuando nos mudamos allí en 1978 llovió durante algo así como 90 días sin parar. Al menos así es como yo lo recuerdo.

Estaba yo trabajando sin descanso, sin nadie que me controlara, como siempre, arrancando hierbajos o algo así, una tarde mientras escuchaba la emisora de radio de Seattle de nu wave (la desaparecida, hace ya mucho tiempo, KYYX). Estaban emitiendo la música de costumbre: Flock of Seagulls. I Melt With You de Modern English, etc., pero de pronto mi oído quedó capturado por un extraño sonido: rock and roll. En realidad, casi las raíces del rock (¿era quizá Dave Edmunds?). Sin caja de ritmos (esto podía asegurarlo), sin sintetizadores y con una guitarra que sonaba como..., bueno, una guitarra con un ampli. No demasiado distorsionada. Inquieta. Llena de arpegios. Y luego entraba el coro y subía desenfadadamente como una piedra catapultada; era imposible entender la letra, aunque sugería muchas cosas. Sobre esa canción podría decirse lo mismo que los escritores han dicho acerca del sexo: parecía contener el significado de la existencia, pero no lo comunicaba directamente, sin duda no en palabras.

El DJ no volvió a anunciar esa maravillosa canción.

Así pues, tuve que adivinar qué podía ser y, tras escuchar varios discos de Dave Edmunds, leí por casualidad una crítica de Murmur de REM. La forma en que el crítico describía el estilo vocal y de la guitarra me llevó a pensar que debía estar describiendo a los creadores de esa canción que me había atrapado en la KYYX. Recorrí las tres tiendas de discos del pueblo y, al tercer intento, encontré el último ejemplar de Murmur que había en Bellingham, en cassette.

Encontré algo que realmente percibía como mi música secreta. Yo ignoraba la gran atención que REM estaba suscitando en la prensa y que, con el tiempo, Murmur acabaría siendo disco de oro, que el grupo llegaría a ser un icono de la música/el pensamiento/la producción posmodernos y que vendería 40 millones de copias en este proceso. En 1984 eran sólo míos. Y tenía la sensación de que ese sentimiento se repetía ad infinitum: medio millón de personas pensaba lo mismo: que REM era suyo. Es imposible inventar una estrategia de márketing más eficaz. Por cierto, la pieza era Radio Free Europe...

Poco tiempo después, apareció Reckoning y me lo compré inmediatamente. Me gustó tanto como el anterior. Aprendí a tocar la guitarra, aprendí a tocar el riff de Pretty Persuasion, imitando Moral Kiosk en mi banda.

Cuando apareció Lifes Rich Pageant, mi grupo de amigos del instituto me informó: "Es sorprendente, se entienden las letras". Y era estupendo. Cuyahoga era demoledora, no por su mensaje ecologista, sino precisamente por la descripción que hacía de gran cantidad de cosas que en el pasado no se mencionaban. Además, el letrista siempre parecía estar hablando de las referencias lisérgicas que uno reconoce en sus sueños: un vaso sobre una mesa representa tu deseo inconfesable, etc. Y tú aceptabas sus referencias por incongruentes que fueran, y dabas por hecho que tu interpretación era la correcta.

Me trasladé a Seattle en 1986 para ir a la universidad, y me intimidó el hecho de que REM fuera a actuar justo un mes después de mi llegada. Sólo por una cosa: podría verlos, estar frente a ellos. Fui al centro en autobús con algunos de mis nuevos amigos de la universidad y vi tocar al grupo en el Paramount Theatre. Me aseguré de abrirme paso entre el gentío para poder estar de pie con las manos apoyadas en el borde del escenario. En cierto sentido, la banda sonó igual que en los discos: con cierta tendencia al himno, pero confuso. Estuvieron ciertamente potentes y duros, pero el cantante no habló, a veces giraba en círculos y se pasó mucho tiempo mirando el telón de fondo. Por supuesto, me gustó mucho. Ofrecieron lo que implícitamente prometían, e incluso más.

Anteriormente, he olvidado mencionar que cuando me apasioné por Murmur, les escribí una carta de admirador; todo un logro: mala poesía, etc. Felizmente, me enviaron una copia con información sobre el club de fans y productos comerciales, sin ningún comentario sobre mi carta. Posteriormente descubrí que todo el correo de los admiradores de aquella época hacía mucho que había ido a parar a un cubo de reciclaje.

Después de Document perdí durante cierto tiempo el contacto con REM. Había empezado a viajar con mi propio grupo y, además, tenía un presupuesto algo limitado para la música, por lo que me gastaba el dinero en nuevos descubrimientos, pensando que ya había donado lo suficiente para su causa al comprar cinco discos. Algo extraño sucedió durante el tiempo que mi atención estaba centrada en otras cosas: REM había sido nominado para ser merecedor de todo a ojos de todo el mundo. Lo advertí, pero no sentí realmente el impacto. Yo estaba demasiado centrado en mi propia carrera y mi vida para seguir la MTV o la radio (tengo que reconocer que en realidad nunca lo he hecho, así que cualquier cosa que fuera más allá de la radio de la universidad más o menos se me escapaba.

Pero mi respeto por la banda jamás menguó, ni siquiera después de sentir que estaban quemados; ellos probablemente han sentido la misma fatiga respecto a sí mismos en algunos momentos de su trayectoria.

Todavía me parece insólito que Peter Buck se trasladara a Seattle, todavía me parece insólito que nos hiciéramos amigos y que, ocasionalmente, fuéramos compañeros de grupo en The Minus 5, y todavía me parece insólito que yo me incorporara a su grupo, REM, aunque temporalmente. Todavía me resulta imposible de creer que he entrado a hurtadillas y por la puerta de atrás en una de mis influencias musicales más queridas, y que he sido aceptado como un igual. Me parece tan extraño como si, dijéramos, Big Star se reformara, necesitaran un bajista y me invitaran a mí. Pero no es probable que suceda, ¿no es así?

La banda sigue siendo grande: grandes creyentes de ciertas causas, una gran banda en vivo. Michael Stipe se ha convertido en un letrista brillante, y realmente creo que Up y New Adventures in Hi-Fi son excelentes, tan buenos como cualquier otra cosa anterior. Yo aparezco en sus dos últimos álbumes, por lo que he perdido el privilegio de hablar de ellos objetivamente, pero diré que el grupo está implicado y comprometido con lo que hace tanto como lo estaba, si no más, cuando empezó.

Y sigo siendo un fan, absolutamente.



Ken Stringfellow

Traducción: Xavier Nerín
El Periódico de Catalunya.