13 de Diciembre, 2006


Cuando Menos Lo Esperas

Sucede cuando menos lo esperas.

Y en el lugar más extraño. Estaba el pasado viernes en Vic, un pueblo situado a unos ochenta kilómetros de Barcelona. Paseando por sus calles, te topas con un templo romano del siglo II, y en el frontis, una inscripción. Y te pones a leerla. Y cuando llegas a la penúltima línea, sonríes. Y tienes que sacar la cámara de fotos. Claro.

Y es que sucede cuando menos lo esperas.



Por cierto, la inscripción hace referencia al descubrimiento arqueológico del templo, en el 1881.