Automatic for the People

Cuando me preguntan por el disco de mi vida, mi respuesta es rápida y clara: Automatic for the People. Desde la primera escucha me cautivó. Y cada revisión que hago de él, lo confirma. Por supuesto, y como bien dijo el killo en su reseña de NAIHF, no pretendo afirmar que es el mejor disco de la historia de la música. Sonaría pretencioso. Ni tan siquiera el mejor de R.E.M. Sonaría tópico. Pero es mi favorito. Y dudo que ninguno de los que pueda escuchar le quite el honor. Decía Enric González que  "un momento mágico es una puerta abierta al sueño". Y eso es para mi. Doce momentos mágicos. No nos engañemos. R.E.M. venían de un pop muy dulce -en algunas canciones, diabético- con Out of Time. Y para una gran parte de la gente, R.E.M. estaba asociado a ese sonido. Pocos conocían la trayectoria anterior. Así que para todos ellos, Automatic for the People (AFTP) fue un shock. Hubo quien lo asimiló y quedó prendado para siempre. El resto, lo olvidaron tan rápido como lo escucharon y R.E.M. quedó para ellos unido para siempre a Losing my Religion, Shiny Happy People y, como mucho, Everybody Hurts y Man on the Moon. Nada más.

Pero AFTP es una obra maestra con un punto en común, la melancolía. El disco rebosa tristeza, pérdida, muerte, pero es la melancolía la que une todo. Las letras, la música y la producción. En aquellos momentos, R.E.M. era el centro de todas las miradas del mundo de la música. Después del éxito mediático de Out of Time, ¿qué vendría después? El grupo estaba en el punto clave de su carrera. Peter Buck acababa de separarse y Michael Stipe vivía el lado amargo de la fama. Podían haber repetido el esquema exitoso, pero ellos nunca han seguido el camino más fácil. Lo que quizá nadie esperaba era que apostaran por un disco, donde la pérdida y la nostalgia fueran los puntos fundamentales. Naturalmente, el proceso no fue instantáneo. R.E.M. ya había apuntado pinceladas del sonido que explotarían en AFTP. Low, Half a World Away, You Are The Everything o, incluso, King of Birds ya eran esbozos de lo que estaba por venir. Ya desde las primeras notas, AFTP se revela como un disco oscuro y sombrío. Pesimista y reflexivo. Craig Rossen escribió que consistía en una serie de "canciones de cuna con feedback". Stipe dijo que se trataba de "un disco de punk-rock tranquilo". En esencia, una serie de canciones folk que se mueven en un equilibrio perfecto entre la desesperación y la esperanza. En un equilibrio insolente.

El disco se inicia con Drive. Pocas veces veremos una apertura de una grabación con una canción tan oscura y siniestra como ésta. Y a pesar de que, tal y como avanza la música, se puede intuir un salto en cuanto a su condición, es Stipe con su interpretación quien la retiene y quien le da ese aire depresivo. Es como si quisiera indicar que esos "chicos" a los que canta Michael, en realidad no tienen más remedio que rendirse a la evidencia. No hay salida. A pesar del punteo de Buck.

Try Not to Breathe es, musicalmente, más optimista y a mi entender, aunque sé que os lanzaréis sobre mi cual hienas, es más impresionante que Drive. La letra de Stipe es una de las más brillantes que jamás haya escrito. La historia ya la sabéis. Un hombre (o una mujer; eso casi nunca tiene importancia) que quiere poner punto final a su vida de una manera digna.

Hubo críticos musicales que se refirieron a Fables of the Reconstruction como "la banda sonora de un funeral". Me imagino que, temiendo que les pudiera suceder algo parecido, decidieron incorporar The Sidewinder Sleeps Tonite, una bocanada de oxígeno entre tanto aire genialmente viciado. Un intento de recuperar aquel "jangle-pop", feliz y positivo, al menos musicalmente. Casi como una secuela de Shiny Happy People, aunque la letra no sea ni mucho menos tan estúpida. Más que nunca, es John Paul Jones, con sus arreglos, quien la salva.

No conozco a nadie. De verdad. No conozco a nadie a quién no le guste Everybody Hurts. Sé de gente que no soporta Losing my Religion, pero nunca he oído una mala palabra sobre Everybody Hurts. La canción suena conmovedora como sólo ellos saben hacerlo. Y pocas veces Stipe había escrito una letra tan clara. Creo que todos, en alguna ocasión nos hemos apoyado en ella para animarnos cuando lo hemos necesitado. Recuerdo haber leido una crítica sobre ella en que venía a decir algo así como "...podrás decir que es cursi, pero si de verdad lo piensas, serás un cínico hijo de puta..."

En aquella misma crítica, me suena que el autor dijo que lo mejor de New Orleans Instrumental #1 era su posición dentro del disco, ya que era la manera de que Everybody Hurts no eclipsara la siguiente canción. Más allá de si era esa la intención del grupo o no, el caso es que este tema instrumental, menos prescindible de lo que se piensa, cumple perfectamente la misión de enlace y mantiene una atmósfera inquietante, pero no desesperada.

A mi entender, Sweetness Follows funciona como esa lluvia fina que te va calando hasta que, cuando te das cuenta, estás absolutamente empapado. Y quien tiene parte de la culpa de eso es Knox Chandler con su violonchelo. "Preparado para enterrar a tu padre y a tu madre". No soy consciente de ninguna canción con un inicio lírico más total y brutalmente impresionante.

Todo disco tiene canciones menores. Y Monty Got a Raw Deal es uno de esos temas. Lo que la diferencia de otros temas olvidables es que no es en absoluto pretenciosa. La encrucijada emocional que debía estar soportando Stipe en aquellos tiempos, le llevó a escribir esta especie de elegía a Montgomery Clift y circular sobre sus vidas paralelas.

Ignoreland es el segundo intento por romper con la dinámica. Y encaja mejor que Sidewinder. La rabia contenida de Stipe, en una de las letras más ácidas de su historial se ve reflejada en la música. ¿Un tema rock encorsetado en un álbum tan folk? Sí. ¿Y qué?

Esos coros pregrabados de Mike son realmente obsesivos. Casi enfermizos. Star Me Kitten es el Saturn Return de AFTP. La innovación retro. Ese tema que te descoloca, pero te engancha. Inolvidable el diálogo entre la guitarra y el bajo. Revisadlo.

Man on the Moon es la quintaesencia de los R.E.M. de estos últimos quince años. Ahora ya sabemos perfectamente de que va. Pero entonces ya nos magnetizaba sólo por el estribillo, por los yeah yeah, por los coros finales, por el slide, por ese recorrido por los recuerdos. Sí Michael, we are having fun ...

Siempre hemos comentado que parece mentira que se siga hablando de Mills como el bajista de R.E.M. cuando es mucho más que eso. A pesar de su simplicidad, piano y arreglos, Nightswimming no es una canción sencilla. De nuevo los recuerdos. De nuevo la nostalgia. Y Michael cantando como nunca. Como casi siempre. Felicidad y tristeza por el paso del tiempo.
 
Finalmente, Find the River es una puerta abierta a la esperanza. Probablemente se trate del mejor tema del disco, como resultado de una brillante concatenación de acordes de Re (D, Dm, Dsus2, Dsus4) en la estrofa, una cuidadísima producción y una elección multiinstrumental muy adecuada. Los coros rayan lo sublime. Y la atmósfera es esperanzadora. Ya se empieza a vislumbrar el día después del baño nocturno.

En fin, como dijo el periodista Nando Cruz, "Automatic for the People es la cumbre del rock adulto y reflexivo, tan sensible como amargo. Es uno de esos discos en los que vale la pena encerrarse meses y meses. Obra maestra absoluta".