Breve reflexión sobre las fábulas

Jack Kerouac le pidió una vez a William Burroughs que leyera algo que había escrito. Bourroughs lo hizo y le dijo que le había gustado. A Kerouac no le pareció suficiente e insistió: "Pero, ¿qué es lo que te gusta concretamente?". Burroughs le contestó diciendo que no sabía qué le gustaba concretamente. Le gustaba. Simplemente.

Algo parecido me pasa con Fables of The Reconstruccion. Me gusta. Simplemente. No sabría deciros exactamente las razones. Durante mucho tiempo era el disco de R.E.M. que cerraba mis listas mentales sobre gustos. Muy lejos de Automatic. Pero era porque no lo había escuchado lo suficiente. O quizá estaba influido por todas aquellas historias sobre lo mal que lo había pasado el grupo en Londres grabándolo. Por aquella nostalgia que sentían del sol, del calor, de la comida y de la vida de su Georgia.

Fables no es un disco fácil. Lo sé. Es incluso indigesto en sus primeras escuchas. La mayoría de nosotros lo descubrimos tras la escucha de posteriores discos. No os descubro nada si os digo que parte de esa culpa la tienen las letras de Stipe, tanto en el sonido como en el concepto. En un principio ininteligibles, continúa siendo frustrante para mi no entender de que va una canción sin ayuda externa. Quizá en Fables, además, Michael dio un salto en cuanto a intelectualidad. Pero si tomamos la voz de Stipe como un instrumento más, sin entrar a valorar su importancia, el problema puede convertirse en solución.

Recuerdo una reseña del disco en que decían algo así como que Fables era el álbum más importante de R.E.M. Que quizá no fuera el mejor. Que, obviamente, no era el más influyente. Pero que era el mayor salto que habían dado jamás. Y que si no lo hubieran hecho, hoy no estaríamos hablando de R.E.M. y de su historia, sino de "qué debió ser de aquella banda que sacó dos discos tan buenos..."

Hablaba Ark en su magnífico artículo sobre la producción, que Fables sonaba más folk que nunca. Desde luego que Joe Boyd ayudó a conseguir ese sonido único, entre melancólico y fúnebre. El mundo rural inglés y el mundo rural sureño comparten una gran tradición de misterio y de cómo el hombre y la tierra se unen en un solo ser. Porque ese es el gran tema de Fables. No la gran Historia, sino las pequeñas historias que moldean el carácter del sur de los Estados Unidos. Quizá por ello, lo mejor era realizarlo desde fuera. Para tener mejor perspectiva. De esa manera se consigue un (casi) perfecto equilibrio. Y es que, junto a esa perspectiva cultural, Fables es un conjunto de leyendas, de cuentos, de extrañas fábulas en fin.

Y es que ¿por qué son tan raros Howard Finster, Briv Mekis o el viejo Kensey? ¿por qué debes mirar sus zapatos cuando saludas a un desconocido? ¿o por qué si Mills ha estado allí y conoce el camino, Stipe nos dice que no se puede llegar a allí desde aquí? Ya os respondo yo. Al menos a esta última. Porque quizá la pregunta no es cómo llegar, sino adonde nos dirigimos, adonde vamos. Y por eso Fables es una especie de permanente camino hacia un destino final. Y Driver 8 el mejor ejemplo. We can reach our destination, but we're still a ways away. Después de todo, si yo tuviera que escoger una canción que representara a los R.E.M. de los años I.R.S., escogería sin dudar Driver 8. Y es que los trenes son un tópico frecuente en la música sureña. Personifican la libertad y la promesa de huir. Como en Carnival of Sorts, ¿recordáis? Boxcars are pulling out of town.

La música también nos envuelve en reminiscencias sureñas. La sección de viento de Can't Get There from Here nos retrotrae a las big bands de la época soul, el banjo de Wendell Gee, la armónica de Driver 8, el violoncelo de Feeling Gravitys Pull. Incluso la guitarra de Maps and Legends recuerda a los Waterboys. Por no hablar de la referencia explícita a Ray Charles.

Otro día seguimos analizando las canciones, pero ¿y vosotros? ¿Qué opináis?