25 años de Chronic Town

I could live a million years

No sé si dentro de un millón de años habrá gente escuchando a R.E.M. o si para entonces ya habrá llegado el fin del mundo tal y como lo conocemos, pero el caso es que el pasado 24 de agosto se cumplieron 25 años de la publicación de Chronic Town, el EP con el que debutaron R.E.M. en el lejano 1982.

Es curioso volver atrás y recordar como R.E.M. llegaron hasta aquí. Como banda no estamos hablando del tipico grupo que lleva años y años tocando juntos desde los años de instituto, sino de cuatro tios que acababan de conocerse, que habían debutado en directo solo dos años antes, con personalidades muy diferentes y con un guitarrista que apenas sabía tocar.
Seguramente, como se ha comentado muchas veces,
estaban en el sitio justo en el momento adecuado, en Athens, donde se vivía toda una explosión musical con nuevas bandas "nueva oleras" y post-punk donde se centraba la atención de las radios universitarias americanas. Aunque claro, esto también podía jugar en contra. Musicalmente hablando, los primeros directos de R.E.M. no eran muy distintos a los de otras bandas del lugar, y sus propios componentes participaban en otros proyectos alternativos. Michael experimentando junto a Tanzplagen y Berry junto a Love Tractor, de quienes llegó a decir que prefería antes que a los propios R.E.M.


Afortunadamente, existieron personas que supieron ver en R.E.M. cosas que los diferenciaban de otras bandas del momento. Y paradójicamente, quizás las grandes virtudes de R.E.M. residían en lo que a priori podrían ser sus mayores lastres. Una sección rítmica potente y experimentada junto a un guitarrista novato pero original y creativo y un vocalista tímido pero carismático, que murmuraba mas que cantaba, y que pronto se desmarcó de las clásicas canciones de chicas y adolescencia para apostar por extrañas e indescifrables composiciones que dificilmente dejaban a nadie indiferente. En fin, una mezcla explosiva que podría haber sido un desastre. O una propuesta interesante. Y esto último es lo que debieron pensar personas como el ya fallecido
Ian Copeland, amigo de Berry, y que decidió presentarles al sello IRS después de que la banda grabase su semi-casero primer single, Radio Free Europe, en 1981.

IRS aceptó la propuesta de Copeland y en el otoño de 1981 R.E.M. iniciaría (y terminaría, que tiempos aquellos..), junto al productor Mith Easter, la grabación del EP que ocupa esta reseña: Chronic Town.

Estoy escuchándolo mientras escribo estas lineas y es extraño, no es el típico EP con el que debutan los grupos de hoy en día. Lo normal es que este sea todo un adelantado del primer album de estudio, que normalmente viene a ser una versión ampliada de ese EP, recogiendo casi todas sus canciones e incluyendo otras de sonido similar. Pero no es el caso que nos ocupa, ninguno de los temas de Chronic Town se volvería a publicar en album alguno y solo un año después, con Murmur, R.E.M. parecería una banda diferente. De volver a poner nombre al disco, yo escogería un "R.E.M. - En Contrucción", porque eso es exactamente lo que encontramos en este EP. A una banda aprendiendo a hacer canciones, a una banda aprendiendo a encontrar su sonido, su estilo. A una banda que estaba dispuesta a abandonar cualquier otro proyecto y a superar sus propias limitaciones.

Las dos primeras canciones refuerzan esta sensación. En 1.000.000 destaca la potente sección rítmica formada por Mills y Berry, que sin duda conducen la canción mientras la guitarra de un inexperto Buck casi queda como un mero acompañante. Stipe, por su parte, canta de forma rabiosa sobre tumbas y ruinas y solo se dulcifica en aquel memorable estribillo en el que nos decía que quería vivir un millón de años. Stumble en cambio es mas experimental, se trata de una de las canciones mas largas de su carrera (casi 6 minutos), la batería es mas psicodélica y se atreven con algunas excentricidades como grabar a Stipe al principio bajandose la cremallera de la chupa o recitando en el puente la lectura de Cavalier, una revista porno de los años 50. Es, en fin, una canción que musicalmente no tiene mucho que ver con lo que harían mas adelante, aunque curiosamente aquí la guitarra de Buck sí que es mucho mas reconocible. En cuanto a la letra, Stipe vuelve a jugar al despiste hablando de cementerios y muertos. Desde luego, las canciones de chicas y ligues habían quedado muy lejos..

En la segunda cara del EP encontramos a unos R.E.M. mas familiares, donde se empiezan a entrever algunas cosas que serán constantes a lo largo de su carrera. En Wolves, Lower, por ejemplo, ya existe esa estructura tan típica de la banda formada por una estrofa lánguida, pre-estribillo en auge y estribillo brillante (Julio dixit), donde Stipe canta a coro con Berry y Mills. El tema, además, fué escogido para promocionar el disco e incluso se llegó a rodar un video-clip. Aunque podrían haber utilizado igualmente Carnival of Sorts (Box Cars), rockera, de tempo aun mas acelerado pero con la misma estructura y otro estupendo estribillo donde se turnan Michael y Mike para contarnos que los vagones de marchan del pueblo (¿de Athens?). Ambos temas aun mantienen ese sonido garajero y ligeramente sucio de sus inicios en directo, pero es facil ver en ellos las semillas de muchos otros temas que tendrían que llegar a lo largo de su carrera.

Pero seguramente la joya de la corona es Gardening at Night. Según Michael y Peter, la primera canción "de verdad" que compusieron, algo que han repetido una y otra vez a lo largo de los años. No es casualidad que escogiesen esta canción, y no Losing my Religion, para celebrar en directo su entrada en el
Rock & Roll Hall of Fame. Se trata del tema mas acústico del EP, el mas arreglado y producido, y el que mejor hubiese encajado en Murmur, con el que se distancian definitivamente de los garajes y abrazan abiertamente nuevas influencias folk y country. Aquí R.E.M. ya son R.E.M., y solo el falsete de Stipe a lo largo de la canción, en lugar de los tonos mas agudos que utilizaría posteriormente, nos hacen recordar que estamos escuchando la primera grabación pre-album de la banda.

Después llegaría Murmur, el éxito entre la crítica, los primeros fans incondicionales y Chronic Town quedaría un tanto eclipsado. Pero rendirse ante las excelencias de Murmur es lo facil, saber encontrar el enorme potencial que se percibía en Chronic Town, y apostar por sus creadores, lo dificil. Y afortunadamente hubo quien lo hizo y por eso existe un Murmur (y todo lo que le siguió).

No sé si dentro de 999.975 años habrá alguien hablando de este EP, pero si de algo estoy seguro es de que Chronic Town lleva 25 años en los corazones de muchos fans, y de que seguirá en ese lugar mientras esos corazones sigan latiendo.

Feliz cumpleaños.