Crónica de una aventura (I). El viaje.

El 26 de julio de 2003, R.E.M. tocó en Vienne, Francia. Debido a que en aquella gira no pasaban por España, un grupo de amigos decidieron organizar un viaje para verlos. Algunos ya se conocían. Otros todavía no. Para los que no fuimos, leer las crónicas de aquel viaje y de aquel concierto fue una experiencia maravillosa. Todas aportaron algo, pero una en especial me hizo sentir y, sobre todo, me hizo reir. La persona que escribió aquello nos ha dejado estos días. Demasiado pronto. Y demasiado joven. Escribía bien. Muy bien. Estos días he recordado aquella crónica y sé que él, allá donde esté, se sentirá feliz viendo que todos reimos con lo que dejó escrito. Gracias, Jas.

Debido a la extensión lo publicaré en dos partes. Disfruten.


Creo que eran las 16 o así, aunque mi memoria se diluye de un tiempo a esta parte con demasiada frecuencia debido a la edad, la mala vida y una medicación que me está volviendo loco. Bueno, el caso es que cuando llegué a la estación de buses de Valladolid tenía que buscar al tal Mariano (Floppy, Sorcitroen…). ¡Busca otro friky, Javi! ¡Seguro que este con esos nicks también es un friky como el killo, Ark, etc… Aquellos que conociste en Música Sí. Menos mal que siempre estás tu para imponer un poco de cordura, seriedad, de maneras, de criterio y de buen estar. (Yo cuando me animo a mi mismo soy como una madre). Como había salido de casa con prisas y sin comer, compré un bocata en la estación y de pronto comencé a sentir una sensación agradabilisima. Mmmmm Miré a los lados y comprobé con tristeza que nadie me estaba metiendo mano, que sólo era el vibrador del móvil que estaba en el bolsillo de mi pantalón. Bueno, menos da una piedra. Muy a mi pesar anulé el gustirrinin para contestar a la llamada y al otro lado apareció Floppy: "Estoy en el anden 17". "Ale, ahora voy pallá". Encuentro a un tipejo que me sonríe, bastante normalote y con cara de buena gente. Saludetes, sacudidas de mano y a esperar el bus. Que felicidad! Que nervios! No hemos salido de la estación de Pucela y ya me siento en Madrid.

Y una mierda! El primer disgusto me lo encuentro cuando compruebo que el camionero de "El diablo sobre ruedas" se ha colado en nuestro autocar en forma de chofer de Alsa barrigudo. Bueno, al menos tiene el uniforme oficial de Alsa: pantalón, camisa azul y barriga. Mmmm, ahora que lo pienso, en Alsa no he echao el curriculum… Bueno, enga Javi que te desvias del tema. El caso es que el jodido autobusero es un cafre. Hace adelantamientos a dolor, en una carretera de doble sentido. Lo mismo le dan bicicletas, que turismos, motos, remolques, ancianas, camiones, fregonetas de reparto, perros abandonados, ¡lo que sea oye! ¡¡Que fiera!!. En uno de ellos. Una recta bastante larga (aunque en este mundo nunca nada es demasiado largo ejem, ejem). Pues eso, que en una recta muy larga el artista se decide a adelantar a un camión con tan mala suerte que aparece otro camión de frente. Miro a Mariano, Mariano me mira a mi, los dos miramos al conductor, el conductor mira al camión que viene de frente. ¡¡Cristo Dios, me voy a matar sin cumplir dos de mis sueños: ver un concierto de Rem y viajar a Francia con Arki!! Bajo la cabeza y me pongo a rezar. Floppy, que además de buena persona es castellano comienza a increpar al autobusero con insultos que no viene al caso reproducir aquí porque hay menores. Y el autobusero, con sus santos cojones, acelera más. Sólo me dio tiempo a ver como el camionero que venia de frente nos echaba las luces al tiempo que ponía una cara digna de las pelis de Wes Craven. Volvimos a nuestro carril por los pelos. Pfffffff El viaje a Madrid trascurrió sin más historias que una anecdótica parada de hora y media en la M-30 debido a un atasco monumental que te cagas. Otra prueba de fuego para nuestro Chus Puras particular que comenzó a poner en prácticas todas sus dortes como kamikace del volante. Cuando bajé del bus no sabía si potar, matar al barrigudo, besar el suelo, hacerme hare krisna o comprarme otro bocadillo. Opté por esto último porque tenia hambre.

Al Killo y a Miles los encontramos en la estación de autobuses de Madrid. Los dos sentados con cara de aburridos, ropa veraniega (sobre todo el gaditano), moreno playero (sobre todo el madrileño) y un estupido gorrito amarillo de pescador que era de todo menos discreto. "¡Dios, espero no cruzarme a ningún conocido de Palencia!". De la estacion de buses nos fuimos a Atocha. Allí estaba Elisa, sentada en si misma y absorta leyendo algo. La rodeamos los cuatro pero no nos reconoce. Con la pinta que tenemos creo que debió pensar que la ibamos a violar o a vender unas vacaciones en las Sheiselles. Al final el killo me pide que la llame por telefono para gastarle la tipica bromita, pero ella se da cuenta antes, le reconoce y ya nos saludamos todos. Muac muac, y ale! Ya somos cinco. Aprovecho el feliz momento para repartir sus camisetas y aligerar el peso de mi bolsa. Mientras, miro a mi alrededor para evitar que algún poli de inmigración me confunda con un lituano que está vendiendo ropa en la estación de autobuses y decida deportarme a un país de esos del Este en los que casi no hay comida y encima no emiten los Simpsons. Felizmente entrego parte de mi mercancia y me pagan sin que nadie se mosquee, así que ya podemos irnos.

El bar Brillante es uno de esos antros que tanto les gusta a los madrileños, todo lleno de fritangas, patatas, cervezas y camareros con palillos en la boca que cuando hablan entre ellos usan un seudodialecto incomprensible: "Dos shopitossssssscañitaaaacocacolaveteranotrespatatasunmosto". Allí nos encontramos a Almu y a Rafita, que siguen igual que siempre, a Arki, que idem de lo mismo, conozco a Power, que se tira un aire a Edward Norton en American History X. Pero en majo. (Con m, malpensaos). También está tyrah, que es tan guapa como sale en las fotos. A Mely la tengo que pedir disculpas por olvidarme de hacerle una camiseta, un error imperdonable que minimiza con una sonrisa. Kike también está allí, otro tio majisimo. Bigideas, por su parte me sorprende mucho. Durante todo el viaje estuve tratando de adivinar si es serio, si es timido, que coños comia para tener esa altura... Poco a poco fui comprobando que es también otro tipo fantastico además de un cachondo mental. Lou, por su parte, es tal y como me lo imaginaba. Me recuerda irremediablemente a un gran amigo que tuve en la universidad. El tio es todo energia y se rie por todo. Se fuma hasta el colacao y es un gran tipo.

En el bar Brillante tengo también mi primer problema con el idioma. Le pido al camarero una de rabas. El entorna los ojos y suelta un "Einnnn!!" Una de rabas. R-a-b-a-s, de las de toa la vida. Le contesto yo. Al final empiezo a temerme que el jato este con pinta de putero se va a meter los dedos en la boca y me va a soltar sus higadillos encima de la barra, así que le explico que son calamares y tal… Joder, y ni siquiera hemos cruzado la frontera. Cagon todo, nunca debi salir de Palencia!

La furgona es, como decirlo…. Una mezcla entre la del equipo A y el R-7 de mi tio Facundo. Carlos asegura que se conduce bien, gracias a Dios no tendré que comprobarlo. Aquí va mi chapó por los tres conductores, unos jabardos que se metieron una jartá de kilometros sin rechistar, sin hacer locuras y con buen humor encima. La crónica del viaje en la furgona ya os la ha hecho Arki, pero muchos os preguntareis como es la vida en la furgoneta. Pues bien, es mas o menos como gran hermano. Hay amor, hay sexo, traiciones, cotilleos…. De todo. Si tuviese una cámara oculta me habría hecho rico. Antoine y la Anaconda quedarán siempre para el recuerdo, así como los trabajadores de las compañias de peaje, que hicieron más ameno nuestro viaje. También un recuerdo sincero para las rubias del turismo que fotografiamos, para los empleados de las áreas de servicio, para los ancianos que viven en las cubas de camiones abandonadas en el kilometro 200.

Recuerdo también como me meaba cuando llegamos a Zaragoza. Encontrar a Disa fue una odisea. Al final, Carlos decidió parar la furgona en una parada de bus y darle explicaciones de donde estabamos. En la iglesia tal… y Disa ni idea. En la calle tal… ni zorra, hay como un convento viejo…. nada. Disa suspende en callejero y en religión. Al final se me ocurió decir que estabamos al lado de la tienda de bicis Manolo (no me acuerdo del nombre). Disa debio soltar un "coño, haberlo dicho antes", porque aparecio en un minuto. Así va el país, mucha bici y poca iglesia. Me temo que estabamos metiendo a otro pecador en la furgona, y ya vamos 7 (aquí voy a salvar Eli, que parece buena chica). Mientras saludaba a Disa, que es un tio fantastico, buscaba con la mirada una esquina para echar un meo. Lo unico que habia cerca era la citada iglesia y un reten de la compañía municipal de la limpieza, que nos miraban como diciendo "jodidos guiris". Al final, por respeto al resto de compañeros de la furgona decido no mear en la iglesia ni a los del reten y aguantarme unos kilometros mas. Aprovechamos para zamparnos el pedazo bizcocho que nos hizo Marsi y que era delicioso. Y otra vez a la carretera.

Llegamos al albergue mas o menos a una hora innombrable. La habitacion era de ocho personas y ya había una bolsa en una de las camas. "Cagon todo, a ver si es un viejo que nos va a joder el fin de semana" pienso yo. Para pasar el trago del viaje comienzo a ponerme cómodo. Separo las sábanas y la frazada que están sobre el colchón de mi litera, justo al lado de la ventana, y deshago un poco la mochila. Coloco mi foto de Ark en la pared (Sí, que pasa, si no tengo a la familia cerca no duermo) me lavo, me cambio de camiseta y vamos a dar una vuelta. Por el pueblo, que es muy chulo, nos encontramos a Alicia Zhia y a Pilgrim, que si le pones un traje y una corbata parece un empleado de banca. Tímido, intelectual detrás de sus gafas, pero que después en el concierto se desmelena. Un tio del que se pueden aprender muchas cosas. Y gracias a Dios el dueño de la bolsa que estaba en la habitacion del albergue. Parece que vamos a estar en familia.

El Killo y Lou siguiendo sin duda las enseñanzas del gran Floppy deciden dedicarse al noble arte de la siesta, así que yo me uno a Pilgrim, Zhia, Irene, Ignore (que sorprendentemente es una mujer jajajaj) y Eli y nos vamos de expedicion por el pueblo. No recuerdo bien si en esta pequeña excursión estabamos todos los que digo, pero bueno, ya me falla la memoria. Entre otras cosas descubrimos la localización exacta del teatro e investigamos los alrededores para no perdernos. También vemos otros monumentos como la Catedral, un templo romano con columnas, alguna francesa... La ciudad tiene una pinta genial. Está toda llena de piedras. Creo que Lou quiere quedarse a vivir :P

Al volver al albergue realizo una rápida inspección ocular al edificio. No me salen las cuentas. Hay tres baños (uno de ellos estropeado) por planta para unas 20 personas y cuatro duchas. Comienzo a temerme que los codazos los voy a tener que dar en las duchas en vez de en la cola del concierto y que debería haberme hecho el orejas cuando el killo propuso "joer, vamosnos a un albergue" y haber pagado el hotel, que al parecer tenía hasta piscina. Al final no hizo falta pelear con nadie porque todos somos muy civilizados y limpios. Tanto que a algun compañero de habitación le encantaba mostrar sus gallumbos al mundo y los dejaba siempre colgados dentro de las duchas, que por cierto eran mixtas. En cuanto a la habitación, cada día aparecían nuevos personajes, entre ellos Alejandro, un joven argentino que vive en Madrid y que se había venido en avión para ver el concierto. Como no podía ser de otra manera le sumamos al grupo.

Por la noche llegamos a un bar, que como ya se ha contado, es una mezcla entre el mítico The Cavern de Liverpool, las excavaciones de Atapuerca, las bodegas de Tio Pepe y el puticlub de la Charito. Mientras nos desparramamos por los sillones de la planta inferior comenzamos a hacer chirivitas con los ojos al mirar la carta de bebidas y sobre todo los precios. Ante la duda, la mayoría decide pedir cerveza. Yo, por desgracia no puedo tomar de eso, así que decido pedir lo de siempre: un vozca con limon. Lo suyo habría sido pedir un radikal de limon con absolut, pero creo que mi frances no da para tanto, el gabacho se habría imaginado cualquier cosa y hubiese acabado en la gendarmeria. Me decido por utilizar el viejo truco de combinar gestos, señalar la carta de bebidas la palabra vozca y decir lemon, citron y todas las palabras similares que me enseñó la tele y los U2. Venga Javi, has estao cumbre, ahora fijo que este tipo si que te ha entendido. El tipo sonrie y se va a la barra. Al rato vuelve con las cervezas de arki, pow, eli, lou... y mi copa de 5 euros. Un bonito chupito de vozca en vaso de tubo con una rodaja gorda de limon en el medio. Miro al camarero. El camarero me mira y sonrie. Comienzo a sentirme estupido y trato de explicarle que en los países civilizados el limon es líquido, se llama fanta o kas y se mezcla con el vozca. Él hace gesto con la mano como que echa un liquido en la copa. ¡Ahora ya ha pillao el tema, gracias a Dios! Yo asiento y sonrio, el sonrie de nuevo y sube a la barra. Al rato baja con el chupito de vozca. Esta vez no trae limón, lo ha esprimido en la copa. Me lo da y sonrie como un campeon. Decido no dar más vueltas al tema y tomarmelo así. Mientras, me comienzo a imaginar a este buen hombre currando en un bareto de Benidorm, a las 4 de la tarde, cuando llega el típico elemento de 56 años, con camiseta ferris, bañador mantelero, chanclas conjuntadas con calcetines de tenis, y pide un sol y sombra. Ahí te quería ver yo! La noche en el albergue la pase durmiendo así que no sé que pasó por ahí.

Por la mañana nos vamos a la Catedral a encontrarnos con gente como Dalton y su novia, dos personas encantadoras y con remita, que es tal y como me la imaginaba. Además, hay mucha gente de otras partes de España que se presentan y que anteriormente no conocia (sorry) Ya empezamos a estar muy nerviosos con el tema del concierto y queremos subir cuanto antes al teatro a hacer cola. El tema de la cola es un poco surealista, pero a mi me puso de muy mala leche. Creo que aquí demostramos que aparte de españoles somos pacificos, porque nunca he visto una jeta de hormigón como la que gastaban el grupito de holandeses que afirmaban haber pasado la noche en un puente anexo al teatro, el ingles de la camiseta del 40 waltz club, la francesita morena del pelo lacio, los italianos que se hicieron los orejas y que poquito a poquito acabaron justo delante del micro, la hija bastarda de Marilin Manson y su amiga y el matrimonio o lo que fuesen el tipejo ese de la camiseta negra y la tipa que iba con el. El caso es que formamos una bonita cola a la izquierda de la puerta del teatro y estos sujetos se iban colocando donde les venia en gana, es decir, justo enfrente de la puerta. Hablamos con ellos en todos los idiomas posibles y ni caso. Y ante el fracaso de las negociaciones el killo decidio hacerse amigo suyo. Supongo que si en vez de REM en Vienne el concierto fuese del Fary en Madrid alguno habría acabado flotando boca abajo en el Manzanares, pero bueno, El caso es que muchos se quedaron sin primera fila por esta historia y a mi me jodieron una partida de mus que tenia apalabrada con el killo, Alicia e Irene, porque viendo como se ponía el asunto tuvimos que tomar posiciones avanzadas. Yo me situe justo en la valla de acceso al teatro y Joserem, e Irene un poco detrás. A Alicia le tocó la peor parte y compartió más de una hora de cola junto al sobaco de una de las holandesa, que demostró que efectivamente sí que había dormido debajo de un puente, o en algun establo cercano. Por cierto, aunque parezca muy bonito vernos en primera o segunda fila, llegar hasta allí nos costó guardar cola desde las 12 de la mañana. Las puertas abrieron a las 6 y media de la tarde, el primer grupo salió sobre las 8 y cuarto y nusetros queridos REM a las 23,10. Bien es cierto que nos turnamos y nos pudimos dar unos paseitos por el pueblo para tomar líquidos y reponer energias. Pero sigo pensando que es una barbaridad, aunque mereció la pena. De los soundboards prefiero no hablar.

...continúa...