Crónica de una aventura (y II). El concierto.

parte I

Cuando salen REM al escenario yo estoy agotado. Pero suenan los primeros acordes de Kenneth y Mr Buck se pone justo enfrente mio y de tyrah. Han pasado 12 años desde Out of Time, desde Losing, desde que los conocí. Creo que han pasado dos desde Música sí y tres desde que entré por primera vez en el canal del irc. Hace una semana revisaba todas mis carpetas del instituto forradas con fotos de Michael Stipe y llenas con letras de sus canciones. Escuchaba de nuevo todos mis discos en una habitacion vacía de mi vieja casa. Miraba sus posters y recordaba lo que ha significado este grupo en mi vida. Luego, vuelvo la vista atrás y veo como Elisa mira absorta el escenario y siento al killo detrás que me acaba de instalar el minidisc en una riñonera y está preocupado de si habrá pilas para grabar todo. El también grita y canta. En realidad todos lo hacemos. Vuelvo a mirar a Tyrah que está realmente histérica, varias veces les comento a ella y a Eli que parecen adolescentes de 15 años. Pero la verdad es que yo también me siento igual y no quiero que esa sensación desaparezca. Nunca. Michael contornea las caderas, brinca, salta, nos provoca, se mueve y disfruta sobre el escenario con Kenneth. Buck es un ser imponente a medio metro. No nos mira, parece que mantiene la distancia, aunque a medida que va discurriendo el concierto coge confianza con tyrah y creo adivinar que le lanza varias sonrisas. No le culpo.

Tras Kenneth me dejo llevar por el concierto hasta que tocan otro himno: Drive. Busco a Floppy con la mirada, que también está colocado a poca distancia detrás mio, a la derecha. En el famoso autobus Alsa me confesó que sería feliz escuchando Drive, y ahí está. Le choco la mano, los dos reimos y disfrutamos de la canción. Me alegro por él. A estas alturas del concierto mi garganta se ha roto completamente y no puedo hablar, pero no dejo de pedir insistentemente E-bow. Comienzo a pensar seriamente que quizá no soy la persona adecuada para grabar el concierto.

The great beyond es otro subidón de adrenalina. No sé si fue tras esta canción o antes cuando hablo con Eli de que deberíamos tirarle su camiseta a Stipe. El quillo dice que nos esperemos a que avance más el concierto, pero yo ya estoy muy nervioso y temo que se nos adelante alguien. Si se hace tenemos que ser los primeros, si todos lanzan camisetas ni siquiera se agacharían a cojerlas. Al final Eli y yo decidimos que la tire yo, que estoy mejor situado. Apunto a la cabeza de Michael y no le doy, solo le rozo una pierna. Michael ni se ha enterado. No ha servido de nada. De pronto escucho a una voz también semirota que grita desde detrás mio. "The t-shirt!!!!!! Michael!!!!! The t-shirt" Es el killo que es un experto en idiomas y está logrando que Michael pare de hablar y le mire estrañado. Al momento somos todo el grupo de españoles los que gritamos the T-shirt y señalamos al suelo. Michael recoge la camiseta y la mira extrañado, le da la vuelta y lo mismo. "Its a present for youuuuuuuuu!!! From Spain!!!!!!!" grita el killo con todas sus fuerzas. Eli detrás mío está temblando y tyrah y yo la miramos y sonreimos. ¡¡Que gozada!! Aunque no los podemos ver también sentimos que unos metros más allá Ark y el resto del grupo de españoles se han dado cuenta de lo que ha pasado y lo celebran porque el murmullo es muy grande. No soy nada patriotico pero grito España con todos y siento que aunque el concierto acabase aquí ya habría merecido la pena el viaje. Pero quedan mas Fall on me, Carnival of shorts... así hasta 24.

No puedo expresar adecuadamente con palabras lo que se siente cuando se escucha una canción como Country Feedback en directo. Decir que es muy intenso es simplificar demasiado. Pero si además tienes a Peter Buck a medio metro todo cobra sentido. Ver a ese hombre, casado, con niños, tocar la guitarra, morir con cada punteo mientras Stipe se consume de cunclillas en el centro del escenario es algo fuera de lo común. Agacho la cabeza, cierro los ojos, quiero sentirlo lo máximo posible y me da un poco de vergüenza que me vean porque es posible que acabe llorando. Miro de reojo a Tyrah que también está en una nube. Al killo no le veo, porque está justo detrás mio, pero también siento que Eli se desgarra cantando. Un poco más allá, casi en el centro del público, veo sobresalir la cabeza de Deca, que tampoco para de cantar y creo que con el está Disa. Diosss, que concierto estamos viviendo!!

Al final llega el momento más importante para mí. Muchos se están llevando letras, la armonica, la botella de vino, puas... Yo no me quiero ir de vacío. He hecho 1.200 kilometros y quiero aprovecharlos al máximo. Michael se desgañita con End of the world en un microfono inalámbrico. Sé que va a pasar el micro para que cantemos y quiero tocarle la mano. En Man on the moon alargue el brazo hasta lo imposible y no pude rozarle. Detrás mio, el killo alargó el suyo y casi pudo jugar con Michael a piedra, papel, tijera. No es justo. Debí haberme fijado mejor en lo que comía Deca este fin de semana, pienso para mí, pero ahora ya no hay tiempo. Estamos al final de la canción y Michael pasa el micro por donde se encuentran Ark, Lou, Pilgrim y compañía. Poco a poco se acerca a nosotros, pero cuando llega enfrente mio y de tyrah se pasa de largo y se pone a la derecha, justo donde está la francesa del pelo lacio. El killo estiende su superbrazo y casi hace manitas con Stipe, la francesita, Carlos, que también está detrás, todos tocan su mano y cantan al micro. Yo no llego. En un momento Stipe gira la mano y logro tocarle, con la mano entera, según aleja el micro de mi me agarro a la bola de metal y tiro con fuerza. ¡Le he quitado el micro al cantante del concierto! Me agarro con las dos manos al micro y comienzo a cantar FINE, FINE con todas mis fuerzas. Acerco el micro a tyrah, que se aleja un poco. (luego confesó que le dio mucha vergüenza la situación) y como no canta me retiro de espaldas hacia atrás para buscar la complicidad del killo, eli, carlos, pow, mabi y todo el grupo que tengo alrededor. Siento los gritos a mi espalda mientras sigo con la cabeza bajada. Son unos 5 o 10 segundos que no olvidaré creo que nunca. Cuando subí la cabeza me encuentro a dos de seguridad que me miran amenazantes, uno se sube a un peldaño que hay al otro lado de la valla y seinto como me invita con su brazo a lo Stallone a que le devuelva el microfono. Como soy muy educado se lo doy y el se lo da rapidamente a Stipe que sigue cantando para finalizar la canción. O eso creo, porque a estas alturas yo ya no soy persona. Cuando salen del escenario todos nos abrazamos, me encuentro a Ark, a Carlos, a Pow, a Mabi, a Disa, a Alicia, a Irene, a Ignore, me ofrecen vino de la botella de Stipe. Disa y yo pugnamos con un roadie de la banda que no nos hace ni puto caso. Disa quiere una pua que está en el centro del escenario y yo un setlist que está pegado en el suelo. Al final ninguno lo conseguimos, pero da igual. Saludo a Pilgrim que lleva dibujada en la cara la sonrisa de un niño de 9 años y me abrazo con el, y con Carlos, que ha hecho bailar a Stipe al ritmo de superman.

Pienso que a pesar de todo, hay días que merece la pena vivir en este mundo, y con esta gente.