Es hora de decir adiós

The ocean is the river's goal, a need to leave the water knows
We're closer now than light years to go.


Hace casi 6 años, durante los primeros meses de existencia de este blog, una visita de los Minus 5 nos endulzaba el sabor amargo que Around the Sun nos había dejado a casi todos en la boca. Lo de los Minus 5 fue una cosa divertidísima, con la banda en Europa para girar única y exclusivamente por España en una furgoneta y con la oportunidad de estar cerca de Peter o Scott, charlar sobre alguna tontería antes o después de los conciertos, echarse unas risas con el casi siempre beodo McCaughey o desayunar un bocata de tortilla con chorizo junto al guitarrista de R.E.M. No soy el protagonista de tan delirante historia, pero sí recuerdo que fue una excelente oportunidad de preguntar cara a cara, y con cierta intimidad, algunas cosillas sobre el futuro de los de Athens. Y aunque las buenas sensaciones de aquella mini-gira dejasen esto un poco enterrado, recuerdo perfectamente que Peter confesó a alguien que a R.E.M. les quedaban al menos dos discos y una gira.

No mentía Peter, y ahora, después de 6 años, se confirma que R.E.M., como casi siempre, tenían la hoja de ruta muy clara desde hace tiempo. O al menos, hasta este inevitable final de ciclo que, como muchos nos temíamos, podía ser el último ciclo. Dice Mike en su despedida que siempre han sido una banda en el sentido más honesto de la palabra, y no solo lleva razón, sino que esto es algo que se ha destacado muy pocas veces. R.E.M. son una de las pocas bandas que, casi como si en realidad fuesen un único artista, tienen fecha de nacimiento y defunción. De hecho, incluso tienen hasta tres edades bien definidas repartidas en tres contratos de cinco discos: la de sus primeros discos en IRS, la de los años dorados en Warner y la del inevitable ocaso ya como trío. Todo esto a su vez repartido en los treinta años casi exactos que van desde la publicación de Radio Free Europe en 1981 hasta la de Collapse Into Now en 2011. Y esto sin olvidar que, a estas cifras tan sorprendentemente redondas, se une el hecho de que ellos siempre fimaron como Berry, Buck, Mills y Stipe. Sin aclarar quién hacía qué. Sin provocar divisiones entre fans que prefiriesen las canciones de Mike a las de Peter, o las de este a las de Berry. Acreditando todo a todos incluso en aquellos muchos instrumentales en los que Michael muy probablemente no había tenido nada que hacer. Las canciones de R.E.M. eran de R.E.M. No de Peter, de Mike, de Berry o de Michael. Y esto es así porque R.E.M. siempre han tenido un enorme sentido de la responsabilidad y una idea muy clara de lo que es ser una banda. Porque les ha importado mucho, muchísimo, la música que hacían. Porque siempre les ha importado ser fieles a sus principios, ya fuese negarse a vender sus canciones para publicidad, aceptar aportaciones ajenas al grupo (perdón, a R.E.M.) o poder publicar la portada que les saliese de los cojones por muy feucha que fuese. Porque siempre les ha importado seguir siendo amigos hasta el último minuto y porque siempre les han importado sus fans.

Y todo esto os lo cuento porque aquí, en este blog de R.E.M., creo que no hay ninguna necesidad de explicar lo importante que ha sido su música en los últimos 30 años y lo importantes que han sido para la vida de muchos de vosotros. Pero sí me parece interesante destacar que este final, el final de nuestros R.E.M., es algo lógico y natural, algo que entraba dentro de esa hoja de ruta que siempre se han marcado, y que es respetuoso, honesto y coherente con ellos mismos, con su música y con sus fans y con lo que siempre han sido. Bravo.

Muchos pensarán, no sin razón, que el momento idóneo hubiese sido tras la marcha de Berry. ¿Pero qué derecho tiene nadie a decirle a ellos, a R.E.M., que no eran capaces de parir una pequeña joya como Up?, ¿de decirles que no habría un Imitation of Life, un She Just wants To Be, un Living Well is the Best Revenge o un It Happened Today que ofrecer? De privarnos, en fin, de los muchos y grandes conciertos que hemos disfrutado en los últimos diez años. De decirles que no podían hacer lo que finalmente han hecho. Y R.E.M. han hecho exactamente lo que querían hacer, cerrando su carrera con dos discos dignísimos y una última gran gira que incluso decidieron terminar donde nunca antes habían girado. Se lo debían a sus fans y a ellos mismos. Y mucho mejor así que un final abrupto ocasionado por la espantada de Berry.

Este es el final, el oficial, el planeado y el meditado, después de un año separados desde la finalización de Collapse Into Now, su nada disimulado testamento musical. Un último año donde hemos vuelto a ver a Michael junto a Peter sobre el escenario de los Tired Pony o a Mike haciendo lo mismo junto a los Baseball Project. Un último año que nos ha dejado pistas de que los R.E.M., como insisten Peter y Mike en sus mensajes de despedida, siguen siendo amigos pero ya no son R.E.M. Un último año para tener las cosas claras y no enviar a los fans un mensaje precipitado. Un último año para estar seguros de que no están dispuestos a aceptar las condiciones que, como sugiere Ethan Kaplan, les impondría un nuevo contrato. Un último año para estar seguros de no querer bajarse los pantalones a estas alturas y de que, si no hay fuerzas ni ganas de emprender nuevas aventuras, en alta o baja fidelidad, no merece la pena forzar la máquina o estirar el chicle.

Así que esto es lo que hay, o se acabó lo que se daba, o como prefirais traducir ese lacónico Call It a Day con el que discretamente R.E.M. nos dicen adiós. Supongo que ya todos habéis leído sus comentarios de despedida, con un Michael que casi parece reconocer que no le quedaba mucho más que ofrecer, un Mike que (casi cómo un fan más) parece aceptar que ha llegado el momento de la despedida. Y, sobre todo, un Peter que parece más seguro que ninguno de que esto es el final y que no olvida a quienes le han acompañado en esta aventura, Berry y Bertis incluidos.

Y hay algo muy bonito en lo que comenta Peter, más alla del (estoy seguro que sincero) recuerdo a sus compañeros. Y es esa forma de aceptar, pese a su famoso e hinchado ego, que ahora su sitio como R.E.M. está en los pasillos de las tiendas de discos. O contemplando junto a sus antiguos fans a alguna nueva banda de 19 años dispuesta a comerse el mundo. Otros se hubiesen despedido con un "lo nuestro es irrepetible", pero Buck prefiere invitar a sus fans en centrar la atención en lo que viene y no mirarse tanto el ombligo.

R.E.M. han sido ejemplares, en fin, hasta en la hora de decir adiós. Y yo estoy seguro de que ha sido la decisión más adecuada e inteligente que podrían haber tomado. Pero para mi, que nací unas semanas antes de que debutasen en directo y que he sido fan suyo desde que me aficioné a esto de comprar discos se me va a hacer muy dificil pensar que R.E.M. ya no existen.

Muchas gracias y hasta siempre.